El 19% de los discursos de odio en las redes son contra los musulmanes

Fuente: Salam Plan

España publica por primera vez datos oficiales sobre la islamofobia en España. Se trata de un informe sobre los discursos de odio xenófobos, racistas o contra una minoría religiosa o étnica en las redes sociales. Los discursos contra los musulmanes conforman el 19% del total.

El Observatorio Español de Racismo y Xenofobia (Oberaxe), que depende de la secretaría de Estado de Migraciones, constató que “la mayoría de las ofensas apuntan hacia personas inmigrantes (23,6%) y hacia personas musulmanas (19,1%)” en el último trimestre de 2020. Son datos “en consonancia” con los recopilados en los meses anteriores.

“La mayoría de las ofensas apuntan hacia personas inmigrantes (23,6%) y hacia personas musulmanas (19,1%)”

Por otra parte, se detectó un “aumento considerable” del contenido discriminatorio contra las personas asiáticas (15,8%), seis puntos más que en el periodo anterior. La siguiente minoría más atacada por su origen, etnia o religión, es la magrebí y los menores extranjeros no acompañados (MENAS), que suponen respectivamente cerca de un 11% de los discursos de odio detectados. Las personas gitanas y judías son los siguientes objetivos más atacados, con más de un 5% de los casos respectivamente.

El Observatorio indica que “los discursos de odio [detectados] se adaptan a los acontecimientos que copan la esfera mediática”.

Desde el 1 de octubre al 31 de diciembre de 2020, se notificaron 424 contenidos de discursos de odio identificados y analizados en Facebook, Twitter y YouTube. No se trata de una monitorización exhaustiva: el proyecto únicamente dedica una hora diaria a cada una de las plataformas de lunes a viernes, reconoce Oberaxe en su web. La mayoría de los discursos de odio se localizaron en Facebook.

Qué pasa con los discursos de odio detectados

Oberaxe notifica a las respectivas plataformas el contenido detectado para que lo eliminen, de acuerdo con el Código de conducta para la lucha contra la incitación al odio en internet. Este documento lo firmó en 2016 la Comisión Europea con YouTube, Facebook, Twitter y Microsoft, y después se han ido adhiriendo otras. De las notificaciones enviadas desde Oberaxe, Facebook retiró el 93% del contenido alertado; Twitter lo hizo en un 41,5% de los casos y YouTube en un 38%. “Las plataformas van realizando mejoras en la detección y eliminación del discurso de odio”, aseguran desde el Observatorio en un comunicado. Los casos que puedan ser constitutivos de delito, se elevan a la Fiscalía General del Estado, a través de la Unidad de Ciberdelincuencia.

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La monitorización de Oberaxe es un proyecto piloto, que comenzó motivado por los discursos de odio que se produjeron ante la irrupción de la pandemia del coronavirus en 2020 contra las personas chinas. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones optó por continuar con una monitorización sistemática del discurso de odio en las redes sociales más importantes en España, como YouTube, Twitter y Facebook. A partir de 2021, también se monitorizarán los discursos de odio de motivación xenófoba, racista y antinmigración en Instagram y TikTok.

Especificar contra quién son los delitos de odio

La distinción de los tipos de delitos de odio según el grupo contra el que se dirijan es una reivindicación que representantes de las comunidades gitanas y musulmanas hacen desde hace años. El Ministerio del Interior incluye el antigitanismo en sus estadísticas de delitos de odio desde su informe de 2019, un hito que -se espera- ayude a conocer mejor y visibilizar el racismo dirigido específicamente contra las personas gitanas. Interior no especifica, sin embargo, cuáles son los delitos de odio islamófobos, pues se consideran incluidos en los delitos de odio por motivos religiosos.

Naciones Unidas pidió a España que subdividiera a las distintas minorías de todo tipo -incluidas las religiosas- a la hora de recoger los distintos delitos de odio, de la misma manera que se ha comenzado a hacer recientemente con el antigitanismo, o como ya se hacía -por cuestiones históricas- con el antisemitismo. El motivo es que conocer mejor el problema posibilita establecer medidas y políticas más apropiadas para paliarlo.

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