Los límites de la libertad de expresión

El 6 de enero vimos un insólito asalto al Congreso de EEUU en Washington. Tras estos actos violentos, las cuentas de las redes sociales del presidente Trump fueron bloqueadas primero, y suspendidas después.

Esto tiene una lectura: la libertad de expresión del hombre más poderoso del mundo tiene un límite. No puede mentir al público ni insultar o incitar contra a otros. Siempre he defendido la libertad de expresión, aunque con límites como no dañar a otras personas emocional y físicamente.

Esto guarda relación con las caricaturas del Profeta Muhammad (PB). En nombre de la libertad de expresión se ha insultado a una tercera parte de la población mundial. La libertad de expresión siempre ha tenido unos límites en el mundo entero para una convivencia justa, digna y respetuosa. Como musulmán, no tengo ningún inconveniente en decir que los valores sociales son mejores en Occidente (España, Alemania, Francia) que en cualquier país islámico. Democracia, justicia, igualdad, derechos humanos, son esenciales en Occidente y por eso se han valorado muy por encima en comparación con otros países. ¿Cómo podemos enseñar a nuestros hijos en colegios públicos a hacer caricaturas de sus compañeros, profesores, padres, y burlarse de ellos?

Para un musulmán, el Profeta (PB) es más que sus padres, cónyuges o sus hijos. Enseñar a hacer caricaturas sobre el Profeta (PB) es enseñarles a insultar y odiar. Divide a la sociedad y siembra la discordia.

El respeto, la igualdad, la tolerancia y la justicia es un bello ideal para una convivencia armoniosa. Si los musulmanes europeos se sienten insultados o presionados, será difícil la integración. El límite de la libertad de expresión está relacionado directamente con las emociones y las creencias de otras personas y siempre tiene un límite.

Mohammed Kaleem Mirza, presidente de FEME

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