Mezquita Qarawiyin

La mezquita inicial era un modesto oratorio de unos 100 m2 compuesto por cuatro naves paralelas al muro de la qibla, un patio, un mihrab y un alminar.
En el siglo V / XI, los almorávides la ampliaron y enriquecieron con elementos tomados del repertorio ornamental andalusí en boga por entonces: estucos, cúpulas con mocárabes, capiteles de mármol esculpido, motivos florales geométricos y epigráficos, etc. El mihrab y las cúpulas que lo preceden datan de esta época. Y la mezquita se embelleció también con inscripciones cúficas y composiciones florales que recuerdan el arte islámico ibérico.
En época almohade (siglos VI-VII / XII-XIII) se dotó a la mezquita de nuevos ornamentos y elementos utilitarios, como las letrinas al norte del edificio, y, en el lado nororiental, una cámara subterránea que servía para guardar el aceite, las alfombras y demás materiales de la mezquita. Con el fin de reforzar el sistema hídrico del monumento, se construyó una alberca y se canalizó desde una de las fuentes de la medina (Ayn Fermal). Iluminaban la mezquita la gran araña de la cúpula nervada de la nave axial y las campanas, importadas de al-Andalus y transformadas en lámparas, que fueron colocadas a lo largo de la galería central.
La mezquita alcanzó su apogeo en época meriní (siglos VII-IX / XIII-XV) con sus 270 pilares que formaban 16 naves de 21 arcos, 15 grandes puertas reservadas a los hombres y dos pequeñas a las mujeres, una lámpara central con 509 luces y 1.763 libras de peso, y unos vestíbulos con capacidad para acoger a 22.700 personas.
Al contrario que en la mayoría de las mezquitas del Occidente musulmán, las naves de la Qarawiyin no son perpendiculares sino paralelas al muro de la qibla, lo que parece indicar una inspiración oriental (probablemente la Mezquita Omeya de Damasco).
El alminar, que data de la mezquita inicial, fue construido con sillares y recubierto posteriormente con estuco y cal cuidadosamente acabados.
Los dos magníficos pabellones del sahn (patio), de época saadí (siglos X-XII / XVI-XVII), se inspiraron en la Alhambra de Granada, tanto en su trazado como en la decoración y los elementos arquitectónicos.
Más tarde, los alawíes fueron los artífices de la restauración de las campanas, muros y pilares.
La Qarawiyin fue también una auténtica universidad que desempeñaba un papel muy importante en la difusión del conocimiento y en la formación de la élite intelectual. Los meriníes la proveyeron de dos bibliotecas y organizaron la institución y los programas pedagógicos, con 140 cátedras repartidas en el interior del establecimiento o en las madrasas.

Source: [http://islamicart.museumwnf.org/database_item.php?id=monument;ISL;ma;Mon01;1;es&cp]

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